domingo, 20 de junio de 2021

"FUEYO".

 

    Y Fueyo, nombre que recibió el primer quebrantahuesos nacido en cautividad en el Pirineo oscense, desplegó sus poderosas alas y voló, con su particular elegancia de coordinado titán, sobre sus territorios favoritos entre las cimas rocosas. Y cuando sobrevoló el tridente de “Los Infiernos”, el silencio, que solo se produce en las catedrales que la naturaleza crea caprichosamente, se extendió entre las personas que aquel día habían alcanzado la cima. El batir de las alas de un quebrantahuesos cuando surca el aire sobre tu cabeza susurra palabras a quien quiera escucharlas que solo esa persona puede interpretar. Por ello, aquel día los deportistas que subieron con la única intención de superar un reto físico, descendieron junto a la “marmolera” convencidos de la necesidad de preservar momentos como aquel para futuras generaciones.



    Mientras esto ocurre en los Pirineos, en el pasillo de la sala de profesores hay un oso que te mira directamente a los ojos, asomado desde su ventana de “El país del Abeyeiro”. Es sólo una copia, pero conserva su gesto noble y altivo. El oso nos recuerda que el lugar en el que debe estar no es un espacio domesticado por el ser humano y anuncia, con cierta condescendencia, que si los de su especie llegan a desaparecer, los seres humanos seremos los primeros perjudicados.



   En una vitrina del vestíbulo del IES, el niño suahili de 72.000 años dormita confortado en la almohada de hojas delicadamente dispuestas por sus seres queridos. Hace poco descubrimos que aquellos fósiles encontrados en África, pertenecen a un muchacho de tres añitos que ha abandonado su fría condición de primate-ancestro-del-ser-humano cuando Fernando le dotó de cara y expresión, y solicita un poquito de ternura y empatía desde su postura sedente. Hoy viaja por todo el mundo y es la imagen más reconocible del primer enterramiento conocido de un ser humano.

  Cada árbol que enraíza en el vestíbulo y el pasillo del instituto, cuidadosamente custodiados y atendidos por Pili, Maribel y Angustias, tiene una personalidad diferente, aunque algunos pertenezcan a la misma especie… curiosa e interesante enseñanza: al igual que las personas, no todas somos iguales. Qué tristeza si así fuera.

  Fernando Fueyo nos honró con su visita al IES Bergidum Flavium de Cacabelos hace un par de semanas y con él trajo pinceladas de color y mucho más. Con su cercanía conquistó nuestros corazones de inmediato y se produjo el SILENCIO. Nosotros los docentes sabemos que hay varios tipos de silencio. Está el silencio impuesto y en contraposición, el silencio sentido, que es aquel que no hay que exigir, que surge con naturalidad y cuando llega, emergen las experiencias educativas más elevadas… es muy fácil de reconocer. El encuentro entre Fernando y el alumnado del instituto que, en principio se iba a prolongar durante una hora, se convirtió sin saber cómo, en dos horas, porque nadie quiso moverse de su sitio, ni Fernando, ni los alumnos. Ni siquiera el timbre avisando del final de la mañana y el salir de los autobuses de transporte escolar consiguió romper la magia del momento… 

   Fernando Fueyo ha entrado a formar parte de la comunidad educativa del IES Berdidum Flavium con tanta fuerza, que será muy difícil no reconocer su huella en los detalles de nuestro día a día. Presente en el centro con sus ilustraciones, que son historias, experiencias y emociones condensadas en una lámina, sigue con mucho interés desde su estudio asturiano las evoluciones de un grupo de incipientes artistas que disfruta haciendo salir de la pared en la que siempre han estado, pero no habíamos descubierto aún (como insiste Fernando), a unos preciosos abedules que compartiremos. La personalidad del grupo de artistas se ha fortalecido visiblemente en estas semanas. No es casualidad. El intercambio está ahí, la experiencia educativa en la que nos hemos embarcado los Departamentos de Extraescolares, Educación Plástica, Educación Física, Biología y Geografía e Historia es un regalo único que esperamos pueda tener continuidad a lo largo de los años. Sea como sea, nuestra mochila viajera sigue sumando y aprendiendo.


 
   Muchas gracias por tu generosidad, Fernando.


Elena de la Puente

Dpto de Educación Física del IES Bergidum Flavium





4 comentarios:

  1. Fue todo un placer conocer a una persona que lleva tantas historias consigo y que sabe cómo contarlas. ¡Enhorabuena!

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  2. Gracias, Elena, por relatar tan entrañablemente la experiencia de conocer y aprender de Fernando Fueyo.

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