La mesa de
siempre
Hay tantos palabras por cual empezar,
late el beat y me pongo a recordar,
historias que con el tiempo no puedo recordar,
raices profundas que me hacen volar
Las familias son fuego que no deja de arder,
aunque haya distancia siempre se vuelve a encender,
los recuerdo me enseñan quién quiero ser,
y en los malos momentos me ayudan a ver.
Quiero proteger cada risa, cada abrazo,
cada instante paso a paso,
porque el tiempo vuela, no hay reemplazo,
pero el cariño queda firme en el lazo.
Y aunque cambie el lugar, seguimos igual,
aprendiendo a disfrutar lo esencial,
la felicidad no se puede comprar,
solo es saber a quién quieres acompañar.
Y aunque lejos pueda parecer,
nunca dejamos de pertenecer,
familias unidas, eso es poder,
con amor siempre vamos a crecer.
He caminado solo, pero nunca sin guía,
cada enseñanza se vuelve melodía,
el acompañamiento me dio valentía,
cuando el mundo pesaba, ahí estaba mi familia.
De los malos momentos saqué lección,
convertí cada herida en una canción,
y ahora valoro más el corazón,
porque el cariño es mi revolución.
Y si con el tiempo intentan separarnos más,
los recuerdos dirán que no puede jamás,
porque donde haya amor siempre habrá un lugar,
para volver, para sentir, para disfrutar.
Isabel