Cosecha del 2025
El viernes 19 de diciembre
cerramos un capítulo muy especial en la historia del IES Bergidum Flavium. A lo
largo de este 2025, seis compañeros han tenido la fortuna de comenzar una nueva
etapa en su vida: la jubilación. Con la celebración del último acto de esta “cosecha”
de 2025, queremos recordar y agradecer profundamente la huella imborrable que
cada uno de ellos deja en nuestro centro.
Gracias por cada clase preparada
para un fin, por cada explicación repetida con paciencia, por vuestra paciencia
infinita, por cada vez que adaptasteis una actividad para que nadie quedara
atrás.
Cada curso, cada grupo y cada
alumno ha recibido de vosotros algo único: vuestro tiempo, escucha y confianza.
Gracias por creer siempre en el potencial de cada estudiante y por mantener
viva la ilusión por enseñar, incluso en los días más difíciles.
También, se os recordará en los
pasillos, en las guardias, en las salas de reuniones, en esos cafés rápidos o
patios compartidos. Gracias por compartir vuestra experiencia con generosidad y
por estar siempre dispuestos a escuchar, ayudar y tender la mano cuando se necesitó.
Gracias por habernos enseñado que
ser docente es mucho más que transmitir conocimientos; es acompañar, inspirar a
los demás.
Gracias por haber contribuido a
que el Bergidum Flavium sea no solo un centro educativo, sino un lugar donde no
solo se enseña y se aprende, sino donde se convive, se comparte y se construye
día a día, vosotros ya sois parte de una verdadera comunidad que os recordará
siempre como parte esencial de su historia.
Los que hoy se van son
insustituibles, porque nadie puede ocupar el lugar exacto que dejan en la
memoria del centro ni en el corazón de quienes han trabajado a vuestro lado.
Quienes se incorporan traerán nuevas formas de trabajar, nuevas miradas y
nuevas propuestas “competenciales”, pero el espíritu que habéis transmitido
seguirá vivo en cada aula y en cada proyecto que pongamos en marcha.
Nos corresponde a quienes
permanecemos seguir vuestro ejemplo, cuidar lo que habéis construido y hacerlo
crecer, honrando así vuestra dedicación, vuestra coherencia y vuestra entrega a
lo largo de todos estos años.
Donde os lleve vuestro tiempo
infinito, muchas gracias.
Fdo: Manuel Angel García Hernández.
Uno de estos últimos de Filipinas
fue Emilio de la Calzada, os comparto unas palabras de los miembros de su equipo
directivo:
Este viernes 19 de diciembre
hemos celebrado la jubilación de nuestro compañero y amigo Emilio. Ha sido un
día de abrazos, de compañerismo, de palabras de agradecimiento, de risas y de
lágrimas, de muchas lágrimas contenidas. Una mezcla de sentimientos que cada
uno de los allí presentes expresamos de diferentes formas. Pero a todos nos
unía un único y mismo fin: desearte todo lo mejor en esta nueva etapa de tu
vida, transmitirte todo nuestro cariño, nuestro reconocimiento y agradecerte
todo tu esfuerzo, trabajo y dedicación a lo largo de todos estos años. ¡Te lo
mereces!
Juntos hemos compartido buenos y
malos momentos, risas, preocupaciones, celebraciones…
En nuestro recuerdo permanecerá
el personaje de Emilia que con tanta gracia representaste en uno de los últimos
cortos de final de curso.
Siempre nos acompañarán tu humor,
tus bromas y tus expresiones tan características.
Te mereces todo nuestro
reconocimiento.
Como profesor, por haber
conseguido transmitir con tanta pasión a tus alumnos todos tus conocimientos;
como compañero, por estar siempre dispuesto a ayudar y colaborar; como
director, ¡qué decir!, ¡el mejor! Te honra tu trabajo, tu esfuerzo, tu
sacrificio, tu dedicación, una dedicación que no siempre era recompensada.
Solo tengo palabras de
agradecimiento. He aprendido mucho de ti y si algo guardo en mi memoria son tus
consejos del trabajo bien hecho.
Has dejado el listón muy alto.
Solo espero no defraudarte y continuar tus pasos para que tu esfuerzo no haya
sido en balde.
Como amigo, gracias por estar ahí
cuando la vida te pone a prueba. Gracias por ese abrazo sincero y esas palabras
de ánimo.
Este viernes no ha significado un
adiós, sino un hasta pronto.
Esta será siempre tu segunda
casa.
Gracias, gracias y mil veces
gracias a ti, compañero y amigo.
Yolanda Paz.
¡GRACIAS, EMILIO!
De mi boca solo pueden salir
palabras de agradecimiento, pues he tenido la gran suerte en la vida de
conocerte y de compartir tan buenos momentos en lo profesional y en lo
personal.
Gracias por tu cercanía, por tu
generosidad, por tu escucha y por tu humanidad; por saber crear un clima de
confianza y respeto que no siempre es fácil de encontrar.
Gracias por tu forma de entender
la educación, por tu compromiso, por esa serenidad ante las crisis, por saber
escuchar cuando el pasillo ardía y por enseñarnos que dirigir no es mandar,
sino acompañar y apoyar, y que gestionar un centro no es solo rellenar papeles,
sino cuidar de las personas.
He aprendido mucho observándote,
trabajando a tu lado y sabiendo que siempre estabas ahí cuando hacía falta. Has
sido el capitán que todos necesitábamos. Tu integridad y tu ética de trabajo
son el mejor legado que nos dejas.
Sin lugar a duda, gracias a ti he
recibido el mejor curso de formación. Me siento muy afortunada por tenerte como
amigo. Me llevo grabadas en la memoria las innumerables risas, esas bromas que
nos salvaban en los días más grises y los momentos y vivencias compartidos
también fuera de estas paredes.
Te deseo lo mejor y, de nuevo,
¡gracias por todo y gracias por tanto!
Marta Panadero.
Y, antes de terminar, queremos
compartir la Carta de Honra e Gozo que hemos dedicado al profesor, “jefe” y, sobre todo,
compañero. Un pequeño homenaje a una gran trayectoria, a una persona cuya
entrega, profesionalidad y calidad humana permanecerán siempre con nosotros,
iluminando el camino de quienes seguimos.

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