martes, 31 de marzo de 2026

II Ruta Senderismo IESBF Riaño

 El pasado jueves 26 de marzo, el alumnado del IES Bergidum Flavium vivió una jornada especial gracias al programa "Un paseo por tu provincia" de la Diputación de León. Pudimos disfrutar de una jornada cultural y de convivencia con la naturaleza realizando una espectacular ruta en los alrededores de Riaño. A pesar de la amenaza de nieve, tuvimos un día espectacular. Contra todo pronóstico, el sol nos acompañó durante toda la excursión.

El autobús nos dejó justo antes del viaducto de Riaño, a 1.024 m de altitud. El entorno impresiona: el gran embalse de Riaño, con sus 535 hectáreas de agua, se construyó entre 1982 y 1987. Su puesta en marcha inundó el antiguo valle, anegando nueve pueblos completos y obligando a sus habitantes a reubicarse. El nuevo Riaño nació en lo alto de una loma.


Recorrimos 8,7 km en total, con una subida acumulada de 290 m de desnivel positivo. Partimos desde los 1.024 m del viaducto hasta alcanzar los 1.350 m del Collado Vallarqué, el punto más alto de la jornada. Los primeros 3 km fueron los más exigentes, con una pendiente constante que puso a prueba nuestra resistencia. La llegada al Mirador de la Biescas(1.179 m), después de un descenso pronunciado , fue el momento de las sonrisas donde pudimos realizar la foto grupal.



Aunque los bosques aún tenían aspecto invernal, el paseo entre robles y hayas fue muy agradable. El crujir de las hojas secas bajo las botas y el aire frío y puro hicieron el resto, aunque hubo más de un susto en forma de resbalones debido a las grandes pendientes.




Después de la comida en el merendero, el regreso fue más suave, bajando desde los 1.106 m del Cruce Osines hasta los 1.024 m del viaducto, por terreno prácticamente llano. Cruzamos el largo viaducto a pie y llegamos a Riaño.

Pero antes de subir al transporte , tuvimos tiempo de visitar la Ermita de Nuestra Señora del Rosario, un edificio románico-gótico de los siglos XIII-XIV que originalmente pertenecía al pueblo de La Puerta.

Cuando se anunció la construcción del embalse, los vecinos se negaron a perder su iglesia. En 1987, en una operación casi milagrosa, la ermita fue desmontada piedra a piedra, numerada una a una, y trasladada a su ubicación actual, frente al viaducto. Fue reconstruida exactamente como era, respetando cada arco, cada ventana y cada detalle.

Durante el traslado, al retirar las capas de cal que cubrían las paredes, aparecieron pinturas góticas ocultas del siglo XIV, en un estado de conservación excepcional. Lo que más llamó la atención fueron los dragones del diablo, con cabeza perruna, ojos desorbitados y cola de serpiente, que simulan las aristas de una bóveda de crucería.

El personal de la ermita fue muy amable, explicándonos todo de forma clara y ágil. Les agradecemos enormemente su dedicación.






Muchos alumnos preguntaron por el famoso columpio de Riaño, pero al ver que para llegar hasta él habría que recorrer 3 km adicionales con otros 100 m de desnivel al final de la ruta, decidimos dejarlo para otra ocasión. Una pena no verlo, pero quedamos con la excusa perfecta para volver.

Por la tarde nos acercamos a Sabero para visitar el Museo de la Siderurgia y la Minería, ubicado en la antigua Ferrería de San Blas, llamada popularmente la "Catedral del Hierro".

En 1844, el empresario español Felipe Maté y el ingeniero francés François Mieg trajeron de Inglaterra la tecnología más avanzada del momento y construyeron entre 1846 y 1847 el primer alto horno de coque de España. Fue el nacimiento de la revolución industrial española. Su imponente nave de ladrillo neogótico impresiona nada más llegar. Dentro, el museo recorre la vida de los mineros y la historia industrial de León. Vimos herramientas antiguas, lámparas de carburo, maquinaria original de vapor y testimonios en primera persona de quienes bajaron a la mina. Las recreaciones de galerías te hacen sentir la oscuridad y el calor con los que trabajaban cada día. Sorprende saber que el hierro producido aquí llegó hasta Madrid y que muchas tuberías del Canal de Isabel II se fabricaron en estos hornos. La ferrería cerró en 1874, pero en 1991 fue declarada Bien de Interés Cultural y en 2008 reabrió como museo. Como anécdota se nos conto que el edificio fue usado por los habitantes de Sabero como lugar de esparcimiento, incluso alguna de las históricas piezas actuaba como canasta para jugar al baloncesto.

El personal del museo fue excepcional: muy eficaces en las explicaciones con el poco tiempo del que disponíamos.

¡La próxima, más!




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