Durante los días 15, 16 y 17 de abril, los Departamentos de Latín y Lengua organizaron una excursión cultural que permitió a nuestro alumnado sumergirse de lleno en el mundo clásico y en el patrimonio histórico de nuestro país.
La primera parada fue Segovia, donde realizamos un recorrido por algunos de sus rincones más emblemáticos. Entre ellos, descubrimos la curiosa historia de la mal llamada plaza de las Sirenas: aunque cuenta con figuras que muchos identifican como tales, en realidad se trata de esfinges relacionadas con el mito de Edipo; las auténticas sirenas de la tradición clásica, mitad mujer mitad ave, se encuentran esculpidas en el capitel de las columnas del pórtico de la iglesia de San Martín. También en esta plaza está la escultura de Juan Bravo, líder de la revuelta de los Comuneros. La visita culminó, como no podía ser de otro modo, en la plaza del Azoguejo, donde contemplamos el majestuoso acueducto romano. Además, el alumnado participó en una divertida gymkana, se fotografió con el famoso diablo de bronce de la leyenda local y pudo observar la técnica del esgrafiado en la Casa de las Cadenas. Tras una visita relámpago a la ciudad, nos retiramos a descansar.
A la mañana siguiente, madrugamos para dirigirnos al yacimiento arqueológico de Segóbriga, antigua ciudad celtíbera que alcanzó gran relevancia tras su romanización. Allí pasamos prácticamente todo el día, recorriendo sus impresionantes restos: el teatro, el anfiteatro, las termas y el foro. La experiencia se completó con la asistencia a dos representaciones teatrales: por la mañana, la tragedia Ifigenia en Áulide de Eurípides, y por la tarde, la comedia El Persa de Plauto, ambas a cargo de la compañía Balbo del Puerto de Santa María. Al final de esta jornada tan completa como calurosa, pusimos rumbo a Cuenca, donde pernoctaríamos, no sin antes disfrutar de un paseo por la ciudad, admirando su singular arquitectura vertical, su catedral gótica y las impresionantes casas colgadas con nuestra magnífica guía Rocío.
La última parada del viaje fue el yacimiento arqueológico de Ercávica, situado en un entorno privilegiado en la Alcarria conquense. Desde lo alto de un cerro rodeado de pantanos, el alumnado pudo conocer distintos aspectos de la arquitectura doméstica romana. Visitamos la ínsula de las cisternas y varias domus, entre ellas una que podría haber pertenecido a un médico o médica, así como la domus aterrazada, una imponente residencia de más de mil metros cuadrados.
Esperamos que haya resultado una experiencia intensa y enriquecedora y que haya dejado huella en nuestro alumnado.
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